Autor: Vida Sana Repsol YPF.
Fecha artículo:
05/03/2010
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El desayuno
El desayuno es una de las comidas más importantes del día, el momento de alimentarse
con energía para comenzar bien la jornada. Pero además del clásico concepto
que pueda encerrar, el lugar y las circunstancias pueden convertir el simple
hecho de desayunar en una celebración diferente.
Dependiendo del país de origen, varían los ingredientes a la hora de desayunar.
En Occidente es habitual comenzar el día ingiriendo zumos de frutas, leche con
café, cacao o cereales, batidos, pan tostado con mantequilla, mermelada y miel,
galletas, tostadas… Las opciones son muy diversas, e incluso hay quien prefiere
los sabores salados a primera hora. Tan sabroso y nutritivo puede resultar un
desayuno si se incluyen en él sandwiches de jamón y queso, fiambres, pan untado
con aceite y tomate, tortillas de queso, huevos revueltos y cuajadas.
Se pueden introducir variantes en el desayuno habitual, tan sólo tomando nota
de las costumbres de otros países. Los alemanes son aficionados a distintos
tipos de pan con cobertura de semillas, que se degustan con mantequilla y mermelada
y a los que añaden huevos pasados por agua y embutidos.
El desayuno clásico inglés incluye, además de té, cereales con leche, huevos
fritos o revueltos sobre tostadas, salchichas asadas al horno, bacon o aros
de cebolla rebozados.
Al otro lado del mundo, en Argentina, es habitual tomar café con leche acompañado
de galletitas saladas, masas dulces con relleno, pan con manteca o un tipo de
bollería similar a los croissants franceses.
Si se prefieren desayunos consistentes se puede tomar nota de México, donde
tienen casi la consistencia de un almuerzo, ya que suelen incluir zumo de naranja,
un platillo central a base de huevos preparados de distintas formas, acompañados
de fríjoles con chile y tortillas o desayunos rápidos con café con leche, pan
dulce y tamales, unos paquetitos de pasta de maíz envueltos en las hojas de
mazorca y cocidos al vapor.
El brunch anglosajón
Una tradición que ha llegado a territorio español es la conocida como "brunch",
una costumbre que está adquiriendo cada vez más auge los fines de semana, especialmente
para disfrutar con los amigos en casa.
En época invernal, cuando la tendencia suele ser aprovechar el máximo de horas
posibles para descansar, es frecuente que la hora de levantarse esté más cercana
al mediodía que a la mañana misma. El "brunch" consiste en fusionar el desayuno
("breakfast", en inglés) y el almuerzo ("lunch") en una única comida fácil de
preparar. Se trata de una reunión informal, que puede prepararse tanto para
degustar de pie como para comer sentado. Además, al juntar dos comidas en una,
es una alternativa gastronómica que supone ahorro de tiempo, dinero y esfuerzo,
y una excusa para que tanto niños como mayores disfruten de una jornada sin
prisas. El brunch debe servirse exclusivamente el sábado o domingo, entre las
once de la mañana y las dos de la tarde.
Su composición suele ser muy similar a un desayuno, pero incluyendo algunos
alimentos más consistentes, siempre a gusto de los comensales. Hay que disponer
de distintos tipos de pan para combinar con los alimentos, bien en biscotes,
baguette o integral y piezas de bollería que se servirán recién sacadas del
horno. Junto a éstos, se colocarán mantequilla y mermeladas naturales.
Por lo general, una buena parte del menú debe estar reservada para los alimentos
frescos como frutas de temporada, que pueden servirse en brochetas, combinadas
con jamón y queso o en la clásica macedonia. A su lado, verduras en ensaladas
y lácteos, dejando otro espacio para ingredientes dulces y salados. Elemento
indispensable es una tabla de quesos con diversas variedades, canapés variados
de jamón o salmón y huevos pochados sobre pan tostado, servidos con bacon y
salsa holandesa, además de las tradicionales salchichas fritas.
Como es frecuente que haya pequeños, hay que incluir agua, leche y zumos naturales,
además de infusiones y café. En el brunch clásico es habitual tomar un cóctel
y también puede servirse vino.
Aunque la idea original es que el brunch sea una comida de fin de semana, en
los últimos tiempos se está erigiendo como la opción más demandada en recesos
de reuniones de trabajo y congresos. Al tratarse de un descanso de trabajo no
debe superar la media hora, espacio en el cual se ofrecen zumos, café, leche,
bollería, mantequilla y mermelada, aunque también suelen incorporarse salchichas
y huevos revueltos.
Desayunos románticos
Otra alternativa puede ser sorprender a la pareja con un magnífico desayuno
a base de zumo natural de frutas y café recién hecho, colocado junto a una jarrita
de leche caliente. Se añaden un par de croissants a la plancha con mantequilla
y un poco de mermelada, tostadas con miel, bollitos o pastelitos variados, siempre
en función de los gustos del acompañante. Todos estos deliciosos ingredientes
se colocarán en una bandeja dispuesta con un pequeño mantel y servilletas y
adornada con unas flores naturales.
Pero si la cocina no es el fuerte de quien prepara, ésta no es razón para eliminar
la sorpresa. De cumpleaños, infantiles, con mariachis, VIPs, a medida… hoy en
día existen empresas dedicadas exclusivamente a elaborar desayunos especiales
con los que poder sorprender.
Por lo general, los ingredientes se presentan en elaboradas cestas que pueden
contener desde café, bombones, magdalenas o pastas, hasta botellas de cava,
con las que ofrecer, por ejemplo, un desayuno romántico a la pareja. Las cuidadas
presentaciones suelen incluir tarjetas con mensajes especiales, globos o muñecos
con mensajes de voz grabados.
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