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Autor:
Casona de San Pantaleón de Aras. 


Fecha artículo:
06/03/2007

La Casona de San Pantaleón de Aras

 

La finca

La Casona de San Pantaleón de Aras es una casona montañesa del siglo XVII recientemente restaurada como hotel respetando el encanto de antaño con un espíritu actual.

Se sitúa en la zona oriental de Cantabria, en el corazón del Valle de Aras, en un paisaje de prados, ríos y montañas dentro de un área de gran valor ecológico y cultural.

La finca, a la que se accede por un puente medieval, está bañada por el río Clarín, y dispone de 4.000 m2 de jardín de árboles frutales y autóctonos.

Las aguas del río Clarín y del canal del molino vecino dibujan el contorno de la finca, creando una atmósfera relajante donde podemos pasear, tomar el sol o sentarnos en un banco de piedra mientras escuchamos el sonido del agua.

Zonas comunes

El recibidor
La recepción, el comedor y el salón de la Casona desembocan en el amplio recibidor. Un lucernario abierto en el tejado deja pasar la luz natural a la escalera de madera y forja que conduce a las habitaciones, situadas en el primer piso.

Al amplio recibidor se abren el comedor y el salón de la casa y nos lleva a un luminoso núcleo central que alberga la escalera que nos conduce a la primera planta donde se encuentran las habitaciones.

La presencia de la piedra, de la madera y del frondoso verde que se vislumbra al fondo, a través de la puerta que se abre al canal del molino, nos envuelve y nos proporciona una agradable sensación de bienestar.

El comedor
La sala, que conserva sus vigas de roble originales, es especialmente luminosa por la mañana, cuando se disfruta de un desayuno abundante con los productos típicos de la zona: mantequilla, huevos de granja con panceta, sobaos pasiegos, tostadas de pan de pueblo...

El arco de piedra que fuera entrada a la antigua torre medieval, preside esta estancia, en la que la piedra se combina con la madera de las viejas vigas de roble y el tono ocre dorado de la pintura logrado con pigmentos naturales.

El salón
La piedra, el rojo viejo de sus paredes, las mecedoras y la gran chimenea abierta dan carácter al acogedor salón, con una gran ventana abierta al jardín. Aquí se puede leer, escuchar música, charlar, tomar una copa, dejar pasar el tiempo mientras se observa el fuego o, sencillamente, relajarse tras una excursión.

Una original chimenea abierta nos calienta en los días de invierno, en los que pasan las horas sin darte cuenta contemplando el fuego sentado en la mecedora.

La gran ventana abierta al jardín se asemeja a un cuadro de sorprendente realismo, que nos acompaña mientras leemos en un sillón o preparamos la ruta del día siguiente. Por la noche nos podemos tomar una copa escuchando música.

Habitaciones con encanto

El hotel cuenta con 7 habitaciones dobles con baño completo de las cuales 3 son tipo suite.

Todas ellas están totalmente equipadas con teléfono, televisión y calefacción y las especiales disponen además de televideo, caja fuerte y albornoz.

Una nota a destacar es la posibilidad de elegir entre dos camas y cama de matrimonio en la misma habitación.

Cuatro siglos de historia

Enclavada en la zona oriental de Cantabria, en el corazón del Valle de Aras, la Casona de San Pantaleón resulta ideal para abandonarse al descanso y al relax además de poder disfrutar de las múltiples actividades que se pueden realizar en la zona.

Sobre el río Clarín y como acceso a la finca se construyó un puente con estructura de tres ojos mediante sistema de lajas y al que por sus características se le atribuye un origen medieval.

En las inmediaciones de la casa, junto al canal del viejo molino, existe otro pequeño puente de un solo ojo en arco apuntado también de origen medieval.

Ambiente medieval

La Casona en su configuración actual es el resultado de sucesivas ampliaciones a partir de una torre medieval de la que se conservan elementos como el arco de entrada situado en el comedor.

En un documento del año 1644, se mencionan las condiciones para la obra de carpintería de la casa del Contador de Rentas Reales y Veedor y Contador de la Casa y Sitio Real del Buen Retiro, residente en la Villa de Madrid, don Juan de Alvear Rivas.

Así pues, la casa de Alvear en el barrio de Alvear o El Viar, se había hecho de cantería poco antes de 1644. Su fachada posee un marcado carácter longitudinal, con dos pisos separados por una potente línea de imposta, un arco escarzano en la portalada y una sucesión de ventanas refajadas primorosamente labradas "a lo Romano".

En la esquina de su lado izquierdo existe una pieza heráldica con las armas de Alvear. Es la obra del arquitecto Juan de la Carrera.

  
 
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