La Casona de San Pantaleón de Aras
La finca
La Casona de San Pantaleón de Aras es una casona montañesa del siglo XVII recientemente
restaurada como hotel respetando el encanto de antaño con un espíritu actual.
Se sitúa en la zona oriental de Cantabria, en el corazón del Valle de Aras,
en un paisaje de prados, ríos y montañas dentro de un área de gran valor ecológico
y cultural.
La finca, a la que se accede por un puente medieval, está bañada por el río
Clarín, y dispone de 4.000 m2 de jardín de árboles frutales y autóctonos.
Las aguas del río Clarín y del canal del molino vecino dibujan el contorno
de la finca, creando una atmósfera relajante donde podemos pasear, tomar el
sol o sentarnos en un banco de piedra mientras escuchamos el sonido del agua.
Zonas comunes
El recibidor
La recepción, el comedor y el salón de la Casona desembocan en el amplio
recibidor. Un lucernario abierto en el tejado deja pasar la luz natural a la
escalera de madera y forja que conduce a las habitaciones, situadas en el primer
piso.
Al amplio recibidor se abren el comedor y el salón de la casa y nos lleva a
un luminoso núcleo central que alberga la escalera que nos conduce a la primera
planta donde se encuentran las habitaciones.
La presencia de la piedra, de la madera y del frondoso verde que se vislumbra
al fondo, a través de la puerta que se abre al canal del molino, nos envuelve
y nos proporciona una agradable sensación de bienestar.
El comedor
La sala, que conserva sus vigas de roble originales, es especialmente luminosa
por la mañana, cuando se disfruta de un desayuno abundante con los productos
típicos de la zona: mantequilla, huevos de granja con panceta, sobaos pasiegos,
tostadas de pan de pueblo...
El arco de piedra que fuera entrada a la antigua torre medieval, preside esta
estancia, en la que la piedra se combina con la madera de las viejas vigas de
roble y el tono ocre dorado de la pintura logrado con pigmentos naturales.
El salón
La piedra, el rojo viejo de sus paredes, las mecedoras y la gran chimenea abierta
dan carácter al acogedor salón, con una gran ventana abierta al jardín. Aquí
se puede leer, escuchar música, charlar, tomar una copa, dejar pasar el tiempo
mientras se observa el fuego o, sencillamente, relajarse tras una excursión.
Una original chimenea abierta nos calienta en los días de invierno, en los
que pasan las horas sin darte cuenta contemplando el fuego sentado en la mecedora.
La gran ventana abierta al jardín se asemeja a un cuadro de sorprendente realismo,
que nos acompaña mientras leemos en un sillón o preparamos la ruta del día siguiente.
Por la noche nos podemos tomar una copa escuchando música.
Habitaciones con encanto
El hotel cuenta con 7 habitaciones dobles con baño completo de las cuales 3
son tipo suite.
Todas ellas están totalmente equipadas con teléfono, televisión y calefacción
y las especiales disponen además de televideo, caja fuerte y albornoz.
Una nota a destacar es la posibilidad de elegir entre dos camas y cama de matrimonio
en la misma habitación.
Cuatro siglos de historia
Enclavada en la zona oriental de Cantabria, en el corazón del Valle de Aras,
la Casona de San Pantaleón resulta ideal para abandonarse al descanso y al relax
además de poder disfrutar de las múltiples actividades que se pueden realizar
en la zona.
Sobre el río Clarín y como acceso a la finca se construyó un puente con estructura
de tres ojos mediante sistema de lajas y al que por sus características se le
atribuye un origen medieval.
En las inmediaciones de la casa, junto al canal del viejo molino, existe otro
pequeño puente de un solo ojo en arco apuntado también de origen medieval.
Ambiente medieval
La Casona en su configuración actual es el resultado de sucesivas ampliaciones
a partir de una torre medieval de la que se conservan elementos como el arco
de entrada situado en el comedor.
En un documento del año 1644, se mencionan las condiciones para la obra de
carpintería de la casa del Contador de Rentas Reales y Veedor y Contador de
la Casa y Sitio Real del Buen Retiro, residente en la Villa de Madrid, don Juan
de Alvear Rivas.
Así pues, la casa de Alvear en el barrio de Alvear o El Viar, se había hecho
de cantería poco antes de 1644. Su fachada posee un marcado carácter longitudinal,
con dos pisos separados por una potente línea de imposta, un arco escarzano
en la portalada y una sucesión de ventanas refajadas primorosamente labradas
"a lo Romano".
En la esquina de su lado izquierdo existe una pieza heráldica con las armas
de Alvear. Es la obra del arquitecto Juan de la Carrera.
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