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Contra la obesidad

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Contra la obesidad

Luchar contra la obesidad y el sobrepeso se ha convertido en uno de los principales objetivos de salud pública. No en vano, el número de personas con sobrepeso y obesidad ha aumentado en las últimas décadas de manera notable a nivel mundial. Hasta la fecha, el cambio de hábitos a partir de una dieta variada y equilibrada junto a la práctica de actividad física han mostrado ser de los escasos planteamientos efectivos, si bien, existe la dificultad de mantener la pérdida de peso a largo plazo.

Existen otros tratamientos como la cirugía, para la que hay que cumplir una serie de requisitos y no está exenta de riesgos y efectos adversos, o los fármacos, cuyos resultados han sido muy modestos hasta la fecha.

 

Obesidad y sobrepeso en España

La obesidad se define por un exceso de grasa corporal. Se trata de una enfermedad en sí misma, si bien se relaciona con la aparición de otras muchas enfermedades. La manera de saber si tenemos obesidad o sobrepeso es a través del índice de masa corporal o IMC, que se mide a partir del peso y la altura. Un valor superior a 30 se considera obesidad, mientras que un valor entre 25 y 30 nos sitúa en sobrepeso.

En España una de cada dos personas mayor de 15 años presenta exceso de peso (sobrepeso u obesidad): el 17% de la población presenta obesidad y el 36,7% sobrepeso. Si atendemos a los datos sobre obesidad infantil, el 24,6% de los niños entre 7 y 8 años de la población española presenta sobrepeso, mientras que el 18,4% tiene obesidad.

Combatir el sobrepeso y la obesidad

Desde la antigüedad, se vienen utilizando diferentes remedios más o menos ortodoxos para perder peso. Entre ellos, plantas medicinales, dietas más o menos pintorescas o medicamentos de orígenes singulares, como el extracto de tiroides de cordero para aumentar la tasa metabólica e inducir la pérdida de peso que se utilizaba a finales del siglo XIX.

Desde entonces, la búsqueda de medicamentos efectivos y seguros no ha parado, casi siempre con el mismo resultado: la retirada de los fármacos por sus efectos secundarios perjudiciales. Ejemplos de ello son los diversos tipos de anfetamina y sus derivados que fueron apareciendo a lo largo del siglo XX e igualmente desapareciendo por sus efectos adversos (de adicción, psiquiátricos y cardiovasculares, principalmente).

En la actualidad, los escasos fármacos disponibles tampoco parecen ser la solución definitiva, dados sus modestos resultados en cuanto a la pérdida de peso que provocan, y sus nada desdeñables efectos adversos.

Desde esta perspectiva, la problemática historia de los medicamentos para perder peso ilustra la necesidad de nuevos enfoques para encontrar fármacos seguros y efectivos para tratar y prevenir la obesidad y sus consecuencias. Mientras tanto, se deberá poner el acento en los cambios de hábitos y en la prevención.

Dieta y ejercicio: sí

La combinación de dietas para adelgazar y ejercicio ha mostrado ser la mejor estrategia para reducir el peso corporal de forma efectiva. Es preciso hacer un examen de la dieta de la persona obesa o con sobrepeso para identificar desequilibrios, excesos y defectos.

Una dieta equilibrada debería incluir:

– 5 raciones diarias o más de verduras, hortalizas y frutas.

– Derivados de cereales como base de la dieta (preferiblemente integrales).

– Legumbres de 2 a 4 veces por semana.

– De 2 a 4 raciones de pescado por semana.

– La utilización mayoritaria de aceite de oliva, para cocinar y aliñar.

– Un menor consumo de alimentos refinados, carnes, embutidos, platos precocinados, snacks y bollería.

– Limitar el consumo de bebidas alcohólicas.

Por otro lado, la evidencia científica muestra que la actividad física moderada diaria mejora la salud. Uno de estos efectos es la pérdida de peso, especialmente si se acompaña de una dieta equilibrada. La realización de treinta minutos o más de actividad física moderada de forma habitual al menos 5 días a la semana puede ser suficiente.

En cualquier caso, si queremos perder peso de manera eficiente, podemos recurrir a un nutricionista profesional.