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¿Se pueden evitar los piojos?

Cómo evitar los piojos

Después de los periodos vacacionales y con la vuelta a clase nos volvemos a encontrar con la sorpresa de la “vuelta al cole” también de los piojos. La pediculosis, que es el término médico utilizado para definir la presencia de piojos, parece que es una batalla perdida pero ¿es así?. Vamos a conocer un poco más a estos parásitos para ver que podemos hacer con ellos.

Los piojos son unos insectos que necesitan para sobrevivir alimentarse de sangre, pueden vivir hasta 30 días en nuestras cabezas y los huevos que ponen las hembras son las famosas liendres de las que después de 6 o 7 días salen las ninfas, estos “bebes piojos” tardan unos 13-14 días en convertirse en adultos. Desde la puesta del huevo hasta que el piojo se puede reproducir solo pasan entre 22 y 25 días. Con estos plazos tan cortos es fácil entender porque los encontramos con tanta abundancia.

Pero ¿cómo se contagian mis hijos?, pues los piojos ni saltan ni vuelan por lo que es necesario el contacto directo o indirecto con el portador. En los chavales es muy frecuente que en el colegio haya contacto cabeza con cabeza (la causa más frecuente) o que se intercambien las cintas del pelo, los gorros, las bufandas y el peine y cuando van de visita a otras casas el contacto con las almohadas, los sillones o las camas por ejemplo. Es en ese momento, el del contacto con un portador o con el objeto de un portador en el que los piojos pasan a nuestra cabeza y empiezan a “invadirla“. La transmisión desde el suelo, la arena, el césped, el agua o los animales domésticos, de suceder, es excepcionalmente.

Entonces ¿qué podemos hacer?. Pues lo más importante es la prevención, debemos inspeccionar de manera periódica, y no solo cuando existen “brotes”  las cabezas de nuestra hijos y usar unos peines especiales, las lendreras. Para ello humedeceremos el pelo con agua y acondicionador antes de peinarlo por mechones desde la raíz hasta las puntas. Después de cada pasada debemos limpiar el peine para revisar si hay piojos o no. Este tratamiento es el único que debemos utilizar en niños menores de dos años.

Para niños mayores de dos años junto con el uso de la lendrera, imprescindible en todo tratamiento, existen distintas opciones, desde sustancias asfixiantes (como el aceite de coco o de oliva entre otros) que deben acogerse con reservas, a insecticidas tradicionales o naturales. En cuanto al clásico uso del vinagre hay que apuntar que su uso es limitado.

Todas estas opciones se pueden encontrar en forma de champús, lociones, cremas y también están disponibles en sprays y pulverizadores. Lo que es muy importante es no mezclar los diferentes tratamientos y consultar su uso correcto con el farmacéutico. Éste profesional sanitario podrá informarte correctamente de todos los productos disponibles de manera personalizada.

Con paciencia, constancia y una buena lendrera los piojos serán solo un mal recuerdo.